Estrategia de marca

Qué hacer cuando todos están de vacaciones: cuatro tareas estratégicas para revolucionar tu agosto

Es probable que ya estés notando como el trabajo empieza a ralentizarse: llamadas de teléfono que nunca se descuelgan, emails que no se responden… Agosto es un mes duro para las empresas que sólo se centran en la venta, en cambio, es un mes vital para las que se preocupan por su estrategia.

  • Durante el año es difícil dedicar tiempo a analizar la parte estratégica de un negocio debido a la carga laboral, pero el mes de agosto es perfecto para poder invertir tiempo en este tipo de procesos.
  • La mayoría de empresas lastran su rendimiento centrando su trabajo únicamente en el producto. Una orientación hacia el cliente es mucho más beneficiosa que una orientación hacia el producto.
  • La carga de trabajo no debería estar determinada por la urgencia del asunto en concreto, sino de su importancia estratégica para la compañía.

Agosto es un mes complicado para la mayoría de sectores: muchas empresas cierran por vacaciones, y las que no cierran reducen su plantilla activa y su horario laboral. Esto hace que la carga de trabajo disminuya considerablemente durante este mes, pero eso no quiere decir que vaya a ser poco provechoso.

Por lo general, existe la creencia de que la actividad de las empresas siempre va a venir dada por el nivel de exigencia del resto de eslabones de la cadena de valor, por lo que si una empresa productora deja de funcionar o disminuye su rendimiento durante el mes de agosto, la empresa dedicada a comercializar con los productos de la empresa productora también disminuirá su rendimiento. Esto sólo puede ser cierto si se obvian los factores estratégicos, es decir, esta hipótesis sólo tendrá validez para aquellas empresas que, en lugar de estar orientadas hacia el cliente, siguen estando orientadas hacia el producto.

En la mayoría de empresas, durante el año se da prioridad a acciones relacionadas con la venta de productos o servicios debido a que el nivel de demanda por parte de los consumidores es mayor. El problema es que no se dedica tiempo a solventar las carencias estratégicas que hacen de la venta una tarea más sencilla, es como si un leñador pensara que afilar el hacha es una pérdida de tiempo. Por esta razón, el verano puede suponer un momento perfecto para llevar a cabo tareas que en otro momento del año no se podrían hacer con la misma eficiencia, convirtiendo así un mes de “poco trabajo” en un mes de mucha importancia estratégica para la compañía.

Aquí van cuatro tareas que pueden revolucionar tu agosto:

1. Objetivos: Propuestos vs Conseguidos

Si no se dedica tiempo a analizar qué objetivos se han cumplido y cuáles no, es muy probable que los próximos objetivos que se fijen estén fuera del alcance de la compañía.

En algunas ocasiones se fijan retos que son demasiado exigentes o que sencillamente no es posible alcanzarlos. Es importante que se dedique tiempo a examinar los objetivos propuestos y cuáles de ellos no se han conseguido alcanzar y por qué, pues el simple hecho de analizar el fracaso de los objetivos (y sus correspondientes campañas) puede aportar una visión global de los aspectos estratégicos que no funcionan en el entorno en el que se mueve la empresa. De hecho, si no se presta atención a analizar que objetivos propuestos se han conseguido y cuales no, es muy probable que los próximos objetivos que se fijen sigan estando fuera de las capacidades de la empresa, lo que va a lastrar el avance de la misma en su recorrido profesional.

El desconocimiento de la situación actual de la empresa va a repercutir en una estrategia inconclusa y mal estructurada que no tiene en cuenta las necesidades reales de la marca en materia de marketing y comunicación. Así que dedica tiempo a echar la vista atrás y estudia si, a día de hoy, se ha conseguido llegar al punto deseado, a partir de ahí, puedes empezar a plantear los siguientes movimientos.

2. Definición de nuevos objetivos

Conocer la situación actual de la marca es vital para definir objetivos que verdaderamente consigan satisfacer las necesidades de la empresa.

Después de haber visto qué objetivos se han cumplido y cuáles no, es el momento de plantear las necesidades de la marca y definir nuevos objetivos que consigan satisfacerla. La definición de objetivos es un proceso complejo en el que se debe tener en cuenta, entre muchas otras cosas, el presupuesto disponible para destinar a la consecución de cada objetivo. Además, es importante fijar objetivos de forma anual para mantener un horizonte temporal claro y que no se difumine, pues el establecimiento de objetivos estratégicos a más de un año vista puede afectar al rendimiento de la empresa, al ser más posible olvidar el porqué de cada campaña u acción como consecuencia de la rutina.

El planteamiento de objetivos va a suponer la base de la estrategia que se desarrollará durante el próximo año, por lo que es vital dedicarle el tiempo necesario y estrujarse el coco si no se busca la involución.

3. Diseño de las futuras campañas

Mejorar la parte creativa en las campañas de marketing y comunicación puede suponer la diferencia entre conseguir los objetivos propuestos o no hacerlo.

Un aspecto clave para el éxito de las campañas y, por consiguiente, en la consecución de objetivos es la creatividad y la innovación en las campañas tanto de marketing como de comunicación. Salir de lo convencional para conseguir atraer la atención de la audiencia y diferenciarnos lo máximo posible de la competencia puede suponer la diferencia entre alcanzar un objetivo o no hacerlo.

La parte creativa requiere tiempo y muchas ideas para ser verdaderamente innovadora, por esta razón, suelo aprovechar momentos como el verano, en el que la estacionalidad de los mercados permite dedicar más tiempo a este tipo de actividades, ya que en otras épocas del año son imposibles de realizar.

4. Planificación y puesta apunto

Aprovechar los momentos en los que hay una carga de trabajo más baja para planificar y calendarizar las próximas campañas evita que las acciones sufran retrasos o que su rendimiento se vea afectado.

Por último, finiquitamos el proceso con la planificación y calendarización de las campañas a realizar. Planificar y calendarizar las campañas nos va a permitir optimizar el tiempo que se dedica a cada acción, evitando que puedan sobreponerse y que su rendimiento se vea afectado.

Es evidente que durante el año nuestro trabajo se ve marcado según la urgencia de los asuntos que requieren de nuestra atención, por esta razón, detallar un calendario que divida el año en semanas y que en ellas estén plasmadas las acciones que se van a llevar a cabo nos va a permitir cumplir con el total de la campaña, de lo contrario, es posible que se abandonen acciones que hubieran resultado interesantes por no haber tenido el tiempo necesario para organizarlas y materializarlas en un punto temporal detallado.

Ahora es el momento de decidir si quieres afilar el hacha o acomodarte bajo del aire acondicionado. La única escusa posible para no hacer nada este mes de agosto… ¡es estar de vacaciones!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *