Reflexiones

¿Por qué muchas tiendas se disfrazan para Halloween?

Telas de araña, calaveras y algún que otro fantasma se han colado recientemente en las tiendas y e-commerce de nuestro entorno. Celebrar la festividad de Halloween se está convirtiendo en algo casi tradicional en España, y a las tiendas nos les viene nada mal.

  • Halloween supone una buena escusa para que las tiendas consigan atraer consumidores potenciales.
  • Tematizando las tiendas se consigue romper la rutina, motivar al consumo y dar la sensación de que es una oportunidad única para comprar.

Seguramente ya hayas empezado a darte cuenta de que Halloween está al girar la esquina, y es que, pese a ser una fiesta exportada de Estados Unidos, prácticamente todas las tiendas de nuestro país la han adoptado como propia acicalando y decorando tanto escaparates como interiores para celebrar la fiesta más terrorífica de la temporada. Da lo mismo que se trate de una tienda de golosinas o una tienda de electrodomésticos, tampoco importa si es una tienda física o una tienda online, muchas de ellas se han sumado a la tendencia (cada vez más generalizada) de disfrazar sus espacios para hacerlos un poco más atractivos en estos días.

Una práctica que divide la sociedad entre detractores y partidarios, pues no a todo el mundo le gusta o entiende esta práctica debido a su asociación con la cultura americana. Y no es el único ejemplo, también se han adoptado otras costumbres consumistas como el Black Friday. Pero lo que nos trae hoy aquí es la pregunta de si es fructífero para las tiendas todo este despliegue de medios. ¿Qué pretenden conseguir con ello?

Romper la rutina

Como ocurre con prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, nos acostumbramos a todos los procesos que llevamos a cabo durante nuestro día a día. Automatizamos nuestros actos hasta el punto de poner el “piloto automático” y olvidar unos segundos después si lo hemos realizado o no (algunas muy típicas son: ¿He cerrado el coche? o ¿Me he tomado la pastilla?) y lo mismo pasa con nuestros hábitos de compra.

El hecho de tematizar los espacios de las tiendas, sobre todo aquellos más visibles, va a suponer un cambio en la rutina de los consumidores potenciales. Un cambio que puede conseguir atraer su atención y modificar el estado mental en el que se encuentra facilitando el acceso a la tienda y abriendo las puertas a una posible compra que, de no haber sido por la tematización del establecimiento, no se habría dado.

Es vital romper la rutina de los consumidores potenciales para tratar de llamar su atención. Tematizar los espacios disponibles más visibles de las tiendas facilita que el público objetivo deje el piloto automático.

Motivar al consumo

Es muy común que la campaña de Halloween venga acompañada de descuentos sobre algún tipo de producto concreto. Bajadas de precio que sirven como reclamo para atraer consumidores potenciales a la tienda (recordemos, no importa que sea física u online).

Esta es una herramienta muy favorable para luchar contra la estacionalidad que puedan tener ciertas categorías de productos. También es bastante probable que, como consecuencia de la campaña de Halloween y con el objetivo común de combatir la estacionalidad, se creen productos ad-hoc o personalizados con la temática fantasmal característica de Halloween. Y es que cualquier acción es buena para conseguir dinamizar el consumo.

Ya habrás visto muchas ofertas comerciales sustentadas en la festividad de Halloween, al igual que es posible que encuentres productos únicamente disponibles en estas fechas.

Sensación de temporalidad única

Por mucho que queramos evitarlo, el tiempo nunca se va a detener. Podemos tratar de aplazar la toma de decisión tanto como podamos, pero, al fin y al cabo, siempre acabamos enfrentándonos a nuestros dilemas.

El tiempo también juega un papel crucial en el proceso de compra. Cuando nos sentimos atraídos por un producto o servicio se ponen en marcha dos mecanismos claramente diferenciados para debatir si debemos comprarlo o no: uno es la parte racional de nuestro cerebro, y el otro, la parte irracional o emocional. Por un lado, la parte racional tratará de buscar en nuestro fuero interno razones lógicas para inducirnos o no en la adquisición del producto, mientras que la parte emocional únicamente se basará en nuestros sentimientos para tomar esa decisión tan importante.

Lo que se consigue con esta sensación de temporalidad única es dirigir ambos mecanismos de decisión a una misma conclusión: ahora o nunca.

Esa sensación de caducidad que crean las ofertas en los consumidores consiguen aunar a la parte racional y emocional de los consumidores, centrando la decisión de compra en el ahora o nunca.

En definitiva, cuando se trabaja directamente con el usuario final es necesario estrujarse el coco para obtener el mejor rendimiento posible, y utilizar todo este tipo de campañas suponen una ayuda más bien necesaria para conseguirlo. Y tú, ¿Eres de los detractores o de los defensores de que las tiendas celebren este particular Halloween?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *